La joyería mexicana se ha destacado desde tiempos ancestrales. La combinación de elementos de su cultura con metales y piedras preciosas la hacen muy reconocida a nivel mundial. Estas joyas fueron y son el accesorio ideal para resaltar la belleza de las mujeres mexicanas ataviadas con sus bellos traje típicos.

El traje típico de tehuana consiste en un huipil (blusa) de seda y una amplia falda bordada con motivos florales, un delicado encaje, o ambos. Esta indumentaria se complementa con hermosas joyas típicas de filigrana en oro o plata. Anillos, grandes aros y pulseras son lucidas con orgullo por las mexicanas.

Estos trajes y joyas fueron dados a conocer al mundo por la representante femenina más importante del arte mexicano, seguramente ya se imaginan de quién se trata. La gran artista Frida Kahlo, ella solía lucir una gran variedad de trajes de tehuana que complementaba con hermosas joyas y flores en su cabeza.

Algunas de esas joyas y muchos objetos cotidianos de la artista se pueden apreciar en la Casa Azul de Coyoacán, lugar en donde vivió con su esposo, el gran muralista mexicano Diego Rivera. Sin lugar a dudas, Frida Kalho contribuyó con su obra y su personalidad a divulgar la cultura típica mexicana al mundo.

El trabajo artesanal de las joyas de filigrana

Además de Oaxaca, en Puebla y Guerrero también se realizan hermosas piezas de orfebrería con hilos de oro y plata. Este trabajo minucioso requiere de gran habilidad para realizar los espirales que darán la forma a hojas, pétalos de flores, animales y otros elementos presentes en el imaginario mexicano.

Para realizar cada una de estas piezas se requiere de talento y de varias pinzas, soplete, un yunque y martillo. Un artesano reconocido en el arte de la filigrana es el maestro don Delfino García, este joyero realizó la corona de la Virgen de la Soledad, un exquisito trabajo que puede ser admirado en el pueblo oaxaqueño de San Bartolo Coyotepec.